Crisis energética y de recursos

Una civilización compleja

Vivimos en una civilización sumamente compleja y esta complejidad es posible gracias al poder de combustión de los combustibles fósiles.  “Un litro de gasolina equivale a cuatro días de trabajo de un adulto sano”, este poder sobrehumano, nos ha permitido construir edificios, carreteras, convertir desiertos en jardines y, sobre todo, nos ha dado la capacidad de mover materias primas de extremo a extremo del planeta, nos ha dado la capacidad de desplazarnos a velocidades inimaginables para nuestros antepasados y nos ha dado la capacidad de romper los ciclos naturales del planeta.

Dependencia del modelo agroalimentario.

Pero si el uso de combustibles fósiles, en especial el petróleo, transmutó el mapa geográfico y demográfico del mundo -la llamada revolución verde-  en el siglo XX, fue por la transformación radical del modelo agroalimentario que supuso  un aumento del rendimiento de las cosechas de grano del 250% y esto no provino de la energía del sol ni del aumento de nuevas tierras de cultivo, fue posible gracias al uso de los fertilizantes nitrogenados procedentes del gas natural y a los pesticidas obtenidos a partir del petróleo.  Basta saber que de cinco toneladas de gas natural se obtiene una  de fertilizante nitrogenado,  para entender esta estrecha interdependencia. Se dice que comemos petróleo y se dice porque esta interdependencia de nuestro actual modelo se extiende no solo al uso de pesticidas y fertilizantes inorgánicos sino también al uso de maquinaria agrícola, transporte, irrigación, crianza del ganado, secar la cosecha y otros usos, obviando además, los usos domésticos como refrigerar la comida y cocinar los alimentos. Se dice que para producir 1 caloría de alimento, se requieren aproximadamente 10 calorías de combustibles fósiles, un modelo absolutamente deficitario si tenemos en cuenta los costes de degradación del suelo y de los acuíferos que suponen y  si tenemos en cuenta que la agricultura tradicional permitía obtener  5 calorías de alimento por cada caloría de energía invertida. (Y en algunos ejemplos históricos muchas más)

Fin de la era del petróleo barato.

Pero vivimos en un mundo sujeto a límites físicos y el petróleo también lo está. Como ya vaticinaba la teoría del pico de Hubbert en algún momento de principios del siglo XXI hemos superado el cenit del petróleo y ya está declinando su producción.  Si a principios del siglo XX invertíamos un litro de petróleo para obtener 100, hoy la tasa de retorno energético está entorno a 12:1 y a según muchos autores sociedades complejas son solo posibles con tasas de retorno energético superiores a 10. Cabe añadir aquí que la tasa de retorno energética de las energías renovables son mucho más bajas y además éstas son absolutamente dependientes de la extracción del petróleo.

Límites a la disponibilidad de materiales

Nuestra civilización industrial no solo está sustentada en el petróleo, necesita de toneladas y toneladas de materias primas y minerales, pero estos minerales también están sujetos a sus propios picos de extracción, limitados además por el propio pico de los combustibles fósiles que permiten su extracción. Una mina es una “rareza geológica” y es rentable (económica y energéticamente) explotarla porque los minerales a extraer están concentrados.  Las mejores minas con la mayor concentración de minerales ya han sido agotadas y explotadas a lo largo de la historia y con ellas merma nuestra capacidad de extracción (Por ejemplo, La concentración de cobre por ejemplo, pasó en 50 años del 25% en 1950 al 1% (la media mundial está actualmente en torno al 0,5%). Así pues nos encontramos con dos factores limitantes nuestra capacidad energética y la concentración de las explotaciones mineras, factores que nos devuelven una vez más a la campana de Hubbert y al cenit de su extracción y mientras nuestra capacidad de extracción decrece la demanda de minerales para sostener nuestro sistema industrial crece exponencialmente década tras década.

Minerales críticos

Aquí cabe mencionar que algunos la posibilidad o no de extracción de algunos  minerales críticos condicionan la viabilidad de las energías renovables o de ese modelo energético basado en la energía eléctrica que con tanto hincapié se nos quiere vender. Mencionaros minerales raros como el silicio, el indio, el litio, el neodimio o disprosio, esenciales para fabricar aerogeneradores o el propio cobre sin el  cual es impensable distribuir la energía eléctrica.

Así pues nuestra civilización depende de materiales escasos y cuya extracción tiene además graves costes medioambientales e injustas consecuencias sociales, consecuencias que se materializarán en esas llamadas “zonas de sacrificio”, rincones y  comunidades inmolados al dios de ese mal entendido progreso que se sustenta en el crecimiento indefinido de la economía.

El fósforo

En nuestro planeta la mayor parte de los materiales están perpetuamente reciclándose a través de las cadenas tróficas a escala local, pero hay materiales sujetos a ciclos globales, como son los casos del carbono, fósforo, nitrógeno, azufre, etc.; son los ciclos biogeoquímicos. Y uno de los ciclos esenciales para el crecimiento de las plantas es el fósforo.

Los seres vivos toman el fósforo en forma de fosfatos a partir de las rocas fosfatadas, que mediante meteorización se descomponen y liberan los fosfatos. Estos pasan a los vegetales por el suelo y, seguidamente, pasan a los animales. Cuando estos excretan, los descomponedores actúan volviendo a producir fosfatos. Este mineral relativamente escaso es un nutriente vital, y de hecho es un factor limitante, en el crecimiento de los cultivos.
Nuestro modelo agroalimentario se basa en suministrar a la tierra fósforo y otros nutrientes de forma externa y estos nutrientes no solo son escasos sino que además los trasladamos de parte a parte rompiendo los ciclos naturales del planeta. De modo que si se agotan esas fuentes geológicas de fósforo (fosfatos) que se han utilizado masivamente en la Revolución Verde como fertilizantes, esto acabará con la agricultura actual.



Notas bibliográficas:

Dependencia del modelo agroalimentario:

https://rebelion.org/comemos-combustibles-fosiles/

http://ecofield.com.ar/blog/el-petrleo-que-comemos/

http://www.remaycalla.com/sociedad/datos-sobre-el-uso-actual-del-petroleo/

Peak oil:

https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_pico_de_Hubbert

https://geeds.es/news/publicacion-cientifica-tasa-de-retorno-energetico-tre-dinamica-y-requerimientos-de-materiales-en-escenarios-de-transicion-global-a-las-energias-renovables/

http://crashoil.blogspot.com/2014/08/post-de-resumen-los-limites-de-las.html

Límites a la disponibilidad de materiales

https://www.ecologistasenaccion.org/10664/limites-a-la-disponibilidad-de-minerales/

Curso límites del crecimiento: https://cursolimitescrecimiento.wordpress.com/

El fin de las materias primas una advertencia al Green New Deal https://www.lahaine.org/mundo.php/el-fin-de-las-materias?fbclid=IwAR3mVUw_wSKJMCQj1gXRUv1cT8hz3cmbDZD6-CPsRe8rLLFdWJutletYFE8

Sobre el fosforo:

https://es.wikipedia.org/wiki/Pico_de_f%C3%B3sforo